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sábado, julio 28, 2007Monopatin True History Story: Relatos Verdaderos pero olvidados de la Historia universal Hoy: El primer romántico A finales del siglo XVIII existió un hombre cuya fama fue tan grande que, casi inmediatamente, se convirtió en leyenda, y, como toda leyenda, hoy en día su veracidad es de difícil comprobación. Giancarlo Franco Scarpini, poseía un talento no muy peculiar, pero no por eso menos preciado: escritor profesional de cartas de amor. De nacionalidad italiano, Giancarlo nació en el seno de una familia de clase media del norte del país. Se dice que ya de pequeño el jovencito Scarpini escribía cartas de amor por encargo de sus primos mayores, que resultaban de infalible eficacia para enamorar a la mujer deseada. Decía Giancarlo en sus memorias: “lo único que necesitaba para escribir pasajes más o menos efectivos, era poder ver aunque sea una vez a la mujer destinataria. Si tenía la posibilidad de hablar con ella, la efectividad de los mismos crecía sensiblemente. Ya en mi pubertad descubrí que el ingrediente infaltable para el éxito asegurado, era estar enamorado” Y así fue, que haciendo gala de su talento único, Scarpini transitó su adolescencia de amor en amor. Su capacidad para conseguir amantes (a pesar de sus no tan afortunados atributos físicos) era proverbial. A la edad de 21 años contrajo matrimonio con Sofia Mastroberti. La carta con la cual le propuso casamiento todavía se conoce en nuestros días. He aquí un extracto: “…Amada mía, siento que las 38 páginas que escribí no alcanzaron ni a comenzar a describir lo afortunado que me siento al lado tuyo. En este mundo, ningún acontecimiento provocado por la naturaleza ni por el hombre podrá despertar en mi la felicidad que me produce verte despertar por las mañanas. Quisiera que todas mis mañanas estén teñidas con el color de tus ojos, y cobijadas por la calidez de tu respirar. Oh Sofia, hazme feliz para siempre y cásate conmigo…” De una escritura con rasgos barrocos, Giancarlo vivió su vida como realizaba su arte. Su talento era tan grande que sentía que era un desperdicio malgastarlo en una sola mujer. Esta línea de pensamiento lo llevó a incurrir en incontadas infidelidades que tuvieron como consecuencia el castigo rotundo de la familia Mastroberti. Las influencias de esta poderosa familia produjeron el inmediato destierro de Scarpini de su tierra natal. Se refugió en Paris, donde su carrera como escritor profesional de cartas de amor, comenzó cuando nuestro protagonista recién cumplía los 23 años. Giancarlo Scarpini, bajo el seudónimo de “il amore” publicó su primer libro llamado: “Las palabras del enamorado” en el año 1785. Este libro contenía diversas frases y párrafos, que el lector podía poner juntos a su gusto y producir así interminables combinaciones que llevaban al éxito asegurado en el camino del amor. Il amore, rápidamente se transformó en una figura conocida en toda Europa. Pero mientras el éxito de il amore llenaba los bolsillos de Scarpini de oro, el todavía joven Giancarlo sufría en el ámbito personal. Resultó que todos los hombres de Francia y Europa misma, citaban las frases y los modismos del literato. Los encantos únicos de Scarpini se hicieron rápidamente coloquiales, y el joven comenzó a sufrir los primeros rechazos amorosos a la voz de: “eso ya lo he escuchado antes, mi bien” Loco por la rabia y la abstinencia sexual, il amore publicó su segundo y último libro: “El manifiesto del desamor”. Este libro contenía un compendio de palabras dedicadas pura y exclusivamente a la pelea, al odio y al desengaño. Entre las gloriosas frases, podemos encontrar las siguientes: “Tus mentiras son tan viles, que me nublan la razón. Resultó ser, al final, que tu, la que decía no saber mentir, fuiste la que mejor me mintió” o: “Y si puedo perdonarte la subestimación, jamás podré olvidar que en la noche de mi cumpleaños, con él me has engañado” y finalmente: “Ahora que te has ido, ya nada me importa. Mi camino seguiré, y con el te dejaré. Verás que después de mi, solo un muerto quedará, y solo un muerto te mirará” El libro fue un fracaso rotundo. Es bien sabido que los hombres encuentran a su musa en los momentos de mayor odio. Se sabe que un enamorado es un necio, mientras que un des-enamorado es de las personas más inteligentes que existen. Solo, casi en la quiebra, y con los huevos hinchados, Scarpini vuelve a Italia, esperando que ya se hubieran olvidado del destierro. No fue así, la familia Mastroberti lo estaba esperando con guadañas en las manos, dispuesto a matarlo. Corría el año 1789 y luego de una breve gira por países de Europa oriental escribiendo tarjetas de navidad, Giancarlo volvió a Francias, para encontrarse a este país en medio de una sangrienta revolución. Los partidarios de la igualdad, libertad y fraternidad, acusaron a Giancarlo Scarpini de obscenidad y frivolidad y lo condenaron a la muerte por la guillotina. Resignado, aceptó la pena. En sus últimos segundos, con la cabeza en el infame aparato esperando su muerte, Scarpini pronunció sus últimas palabras: “Muero habiendo aprendido una lección: a veces es mejor callar y demostrar, antes que anunciar y no cumplir” La cabeza de Giancarlo Franco Scarpini fue enterrada junto a su cuerpo en una tumba sin marcar en las afueras de París. Su memoria ha sido erradicada de la faz de la tierra. Sus escritos perduran, solo conocidos por algunos estudiosos. Pero sus frases y palabras han perdurado hasta nuestros días, sin embargo han sido lamentablemente desfiguradas y deformadas. La exquisita prosa del talentoso italiano, pasó de ser oro en palabras a transformarse en vulgares frases de levante como: “negra, por vos mato una ballena a chancletazos” Dio una vueltita Cook siendo las: 1:23 AM :: lunes, julio 23, 2007Conversación conmigo mismo... Viste? Que? yo te dije, te dije que me dijiste qué? que esto iba a pasar, gil para, che, no me agredas no te agredo, vos no me escuchas te estoy escuchando, as we speak no hables en ingles, tlinga, eso es por juntarte con esos boluditos uhhh siempre igual vos... bueno, en fin, viste? te cagaron... yo te dije quien? vos ya sabes ah si te metieron una anguila por el orto con razon la electricidad... y qué pensás hacer ahora? prender una lamparita por la nariz?... o iluminar una cuadra con mi pete? siempre con la idea fija vos... así nos va bueeeno, era un chiste no, no estamos para chistes nene... hacé algo, me estoy muriendo pero vos no te morís, sos una voz me como la maquina de escribir!!! me como la maquina de escribir!!! paraaa paraaaa, ahora usamos lapppptoppppp vos seguí jodiendo nomás, total... yo... no importo uhhh, te pusiste en judío... te recuerdo que somos ateos así estamos... callate, dame un pucho no tengo pero si estás fumando "nooo yo no fumooo, soy una voz, soy una voz" no me hagas burla, dale copate, vamos a fumar bueno, dale... tomá gracias loco... al final sos copado se se Dio una vueltita Cook siendo las: 10:54 PM :: lunes, julio 02, 2007Frases Célebres II Continuando con este espacio dedicado a frases célebres de tristes desconocidos, hoy es el turno de: Eduardo Bonsecso, el padre franco, que en medio de una pelea con su esposa, indignado se da vuelta y le dice a su hijo que estaba presenciando:"Tu madre es increible, ahora me sale con estas cosas, pero hasta anoche estaba todo normal... hasta tenemos buen sexo y todo" Demasiada información para manejar para un joven adulto, que no solo apenas podía lidiar con el hecho de sospechar que sus padres tenían sexo, sino que ahora sabe con certeza que lo tienen y del bueno. Notese además el "... y todo" que lleva a dibujarse imágenes mentales de: jugosísimos petes, artísticas lamidas de concha, aparatosos 69's y pajas turcas por doquier. Dio una vueltita Cook siendo las: 8:34 PM ::
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